7 de mayo de 2010

Los Shows de los bicentenarios

Max Murillo Mendoza
En History Chanel (canal de tv cable), se están proclamando como los acontecimientos más importantes los llamados Bicentenarios, y en esa porquería de materiales, donde incluso aparecen ilustres personajes de “izquierda” y “alternativos” que no comparten con el “orden establecido”, pues lamentablemente avalan la justificación, el barniz, o el maquillaje perfecto de las historias tradicionales. Son las sutiles reflexiones desde los ojos, desde los respiros de los poderes oligárquicos y señoriales de lo que sobró del colonialismo español. En esos materiales de lujo no entra por ejemplo Bolivia, que tuvo 16 años de guerrillas hasta lograr su independencia en 1.825, y que produjo uno de los documentos más preciosos de la época, como es el Diario del Tambor Vargas, un comandante guerrillero quechua que escribió esas hazañas durante 14 años. Y que se adelantó en más de un siglo al Che Guevara, en este mismo espacio. No están, por otro lado, los acontecimientos de 1.781, donde los Tupac Katari, Bartolina Sisa, Martín Uchu, etc, se sublevaron por toda la región de Charcas, hoy Bolivia, e iniciaron en realidad las llamadas después “independencias” de los países de la región.
En esta misma lógica de encubrimiento y justificación de las Historias Oficiales, se están organizando en muchos países festejos por los bicentenarios. Festejos que nada dirán de lo que realmente fue, de lo que ellos llaman “independencia”. En Bolivia, los “independentistas”, antes realistas recalcitrantes, se dedicaron desde los primeros días de la independencia a repartirse el poder y las riquezas del nuevo país, llamado Bolivia. Como perros hambrientos destruyeron los sueños de los Bolívar y Sucre, liberales con ideas interesantes para la época, destruyeron también las esperanzas de los guerrilleros que combatieron durante años a las tropas españolas: Tambor Vargas, Juana Azurduy de Padilla y otros, que fueron arrinconados y olvidados en la pobreza absoluta. Las ambiciones y los oscuros intereses de las castas señoriales locales, convertidos de la noche a la mañana en “independentistas” se impusieron . Esta enfermedad camaleónica de las clases altas o señoriales es una constante en nuestra historia. Hoy muchos de ellos son ahora “masistas”. Da lo mismo que sean de izquierda o derecha.
Todo el poder de la lógica señorial se pone de manifiesto, para encubrir lo que realmente fueron “las independencias”: peores o más trágicas que la misma colonia. La independencia en Bolivia significó mayor pobreza, mayor explotación de los indígenas, destrucción de comunidades y crecimiento de haciendas, destrucción física y territorial de Bolivia, en definitiva: con nuestra independencia no se extrañó en nada a la colonización española, es más superamos en la autodestrucción, saqueo y discriminación absoluta de las poblaciones autóctonas de Bolivia.
Son las castas señoriales locales latinoamericanas (burguesías, oligarquías, hacendados), las interesadas en sus festejos, porque fueron sólo ellos los beneficiarios directos del poder total, expulsando a sus padres o padrastros españoles de América. Quechuas, aymaras y tupi guaraníes, nada tenemos que festejar, sino levantar nuestras banderas en honor a nuestros miles, millones de mártires, que produjeron las independencias y luego las repúblicas, por mantener nuestras memorias, por mantener nuestras organizaciones, por mantener nuestros mitos y ancestros vivos, y en constante pie de lucha.
Cochabamba, 7 de Mayo de 2010.

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