9 de octubre de 2011

La venganza de la naturaleza

Sergio Lea Plaza
sergioleaplaza@hotmail.com
Cuentan los guaraníes que cuando sus ancestros cazaban la dosis de veneno que llevaban sus flechas era poderosa, pero insuficiente para matar al “león”. Si después de unos días -de seguirle el rastro- sobrevivía, lo dejaban en libertad, pues representaba un ejemplar fuerte, necesario para reproducir su especie. Si no sobrevivía, entonces recién era utilizado como alimento para la comunidad.
Para quien no se enteró, los pueblos indígenas sostienen otra cosmovisión. Para ellos el hombre no es un ser único que se sitúa en el centro del universo para gobernarlo y disponer de todo lo que le rodea para su servicio particular e ilimitado. Los indígenas se ven a sí mismos como parte inseparable de su entorno, en realidad una parte más, que debe convivir en equilibrio con las otras partes. Por ello no poseen tierras, viven en un territorio.
Construir una carretera que atraviese un territorio indígena, como el TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), constituye una guerra contra su existencia y, bajo su concepción, una grave amenaza contra la vida misma. No solo por el daño que causaría la propia construcción a la naturaleza, sino por los usos de la tierra que esta infraestructura permitiría. Uno de ellos, en el caso particular del TIPNIS, tiene que ver con la expansión de los sembradíos de coca y la probable transformación de la zona en un lugar de producción de los derivados de dicha planta y, en virtud de ello, en un foco de violencia.
Sin embargo, con la misma lógica del colonizador de hace 500 años, que no entiende las sinrazones de los “salvajes” (quienes no saben lo que hacen), el régimen que gobierna Bolivia ha usado arrogantemente su poder para intentar silenciar a los indígenas que, al defender su territorio, osaron con oponerse a la construcción de la carretera.
Pero, lo que no sabe el régimen es que su propia acción lo ha desnudado de cuerpo entero y le ha provocado una herida en el corazón. La represión contra los indígenas que intentaban marchar hasta la sede de gobierno, un grave error militar, se ha constituido en un hecho político de impacto nacional e internacional, que ha permitido visibilizar las profundas contradicciones del denominado “proceso de cambio”. La teoría del vicepresidente García Linera, según la cual el país ya no vive conflictos de visiones de país, sino una fase de tensiones naturales y de baja intensidad entre los sectores populares, al parecer ha quedado desfasada.
Más bien, ahora su intuición les dice a los propios sectores populares que algo realmente anda mal; probablemente lo propio sucede con la comunidad internacional. Y es que los pueblos indígenas han dejado en evidencia que no se trataba del primer gobierno indígena que llevaría al país a los más trascendentales cambios:
La construcción de un Estado plurinacional -con 36 naciones reconocidas- que funcionase a partir de la inclusión de los desposeídos en la toma de decisiones, a través de un conjunto de mecanismos, entre ellos la consulta previa (establecida en la nueva Constitución Política), ha quedado solo en el papel. De la misma forma que la promesa de avanzar hacia un modelo de democracia radical, que, más bien, parece un modelo de democracia cooptada, con la toma de todos los poderes del estado y con un gobierno que se arroga la representación total.
Asimismo, se constata que la incansablemente repetida consigna de lucha contra el capitalismo, había estado recubierta de una visión desarrollista, que, por decir lo menos, utiliza los mismos métodos que el capitalismo (¿buscara los mismos resultados?). Con la carretera, se trataría nada menos que de abrirle la puerta al capitalismo, para poner a la selva a su servicio.
En esa perspectiva, si es que prosperase la intención de meter los tractores a las entrañas de una de las áreas protegidas y de mayor biodiversidad de Bolivia, el famoso discurso internacional de defensa de la madre tierra y la cultura indígena de la vida quedaría en entredicho.
Pero también ha permitido dejar al descubierto algo que se pregonaba como pilar fundamental del cambio, la lucha contra la corrupción. Cada vez más voces aseguran que detrás de la construcción de la carretera se encuentran elevados sobreprecios y adjudicaciones irregulares.
De esa forma, las dudas acechan y minan la principal idea política que sustentó al gobierno de Evo Morales: el cambio para los sectores populares. Y la gente empieza a asumir que todo se trataba de la brillante puesta en escena de una obra de teatro. El nuevo país de la inclusión y la igualdad, inaugurado por una nueva Constitución Política, quedaría solo en el inventario.
No obstante, con arrogancia reiterada, típica de quien se cree dueño de los pueblos, el poder persiste en su empeño de derrotar de cualquier forma a los indígenas del TIPNIS, que tras retomar la marcha se encaminan hacia La Paz. Lo hace sin percatarse que se encuentra en gran desventaja y sin asumir que ésta no es la lucha contra la oposición o contra un sindicato. De hecho, al haber aniquilado a la oposición política, por medio de la persecución judicial, no es que acabó con los conflictos en el país, más bien lo que hizo, paradójicamente, fue reponer las luchas populares que, a su vez, han colocado al gobierno en el centro de la conflictividad. En ese contexto, en vez de asumir la representación del conjunto, el gobierno pareciese ser el representante de un sector privilegiado, el cocalero.
Por el momento las flechas de los indígenas han herido al régimen. Y le han dado la oportunidad para que en unos días demuestre si puede sobrevivir o no. Mientras tanto continuarán marchando hacia su encuentro, a los pies del Illimani.

Venezuela: Doce meses para atravesar un campo minado

Aram Aharonian
ALAI AMLATINA, 06/10/2011.-
Falta un año para las elecciones presidenciales y se hace difícil prever cómo se desarrollarán los acontecimientos, incluyendo la salud del Comandante-Presidente, que ha influido en que el Gobierno Bolivariano y el PSUV tengan un comportamiento todavía más errático que lo acostumbrado.
No cabe duda que tanto el gobierno como el PSUV deben enfrentar a la vez varios adversarios, más allá del enemigo más difícil, la ineficiencia de sus burócratas.
La oposición anda en su propio laberinto y debe superar la estrategia electoral y acercarse al pueblo, de lo contrario le será muy difícil vencer al presidente Hugo Chávez en las presidenciales de 2012, estimó en Washington el presidente de la encuestadora Datanálisis, José Antonio Gil Yepes.
Para él, la oposición, reunida en la Mesa de Unidad, “necesita transformarse de un movimiento electoral en un movimiento político, económico y social” y “trabajar de cerca con el pueblo, lo que todavía no está haciendo”. Gil afirmó que el principal factor que ha capitalizado la oposición no ha sido producto de su esfuerzo ni de un proyecto propuesto, “sino la incapacidad del gobierno de utilizar sus recursos para movilizar gente”.
Desde el exterior viene el bombardeo de los grandes medios cartelizados, preocupados por los pésimos números que encuestadoras le dan a la oposición (32% de popularidad), lanzaron una campaña de guerra sicológica cuyo principal fin es crear zozobra en la población venezolana como único modo plausible para subirle las encuestas a la oposición.
Allí trabajan especialistas en guerra sucia como el cubano-estadounidense Roger Noriega y el (lamentablemente) venezolano J. J. Rendón, y los diarios El Nuevo Herald de Miami, El País de España, Clarín de Argentina. Y lo que falta…
Estos medios insisten en el término de “etapa de transición”, que sin duda tiende a enredar la política interna venezolana. Para Leopoldo Puchi, por ejemplo, tiene una doble connotación. Se refiere tanto a la culminación normal de un período constitucional como a la ruptura, a veces violenta, con el orden vigente.
¿Acaso si gana la oposición el sistema no sería básicamente el mismo? Los ejemplos de Chile o de España son totalmente diferentes. Allá se pasó de un sistema sin elecciones a uno electoral y con partidos. Transición huele a caída y mesa limpia. Lo democrático sería hablar de alternancia.
Por eso no sorprende que (a decir de Aristóbulo Istúriz) la oposición le propusiera al canciller Nicolás Maduro ser presidente de la República para el período “de transición”, en caso de una eventual victoria en el 2012. “Yo vi por allí una carta que envía (Eduardo) Semtei a Nicolás Maduro, llamándolo a ser Vicepresidente de la transición, tratando de sembrar cizaña”.
Lo cierto es que transitaremos un 2012 que será un verdadero campo minado y donde el tema de un eventual golpe de estado estará a la orden del día. ¿Es posible repetir el formato de Chile que terminó con el derrocamiento del presidente Allende después de “dislocar la cadena de mando y su profesionalismo?, se preguntan.
Y les responden que son muy distintas las condiciones en la región de 1973 y las de 2012 y que hubo una profunda depuración de la FAN luego del golpe de abril, y que se han consolidado los mandos leales de las Fuerzas Armadas.
El Gobierno Bolivariano redescubrió que tenía una diferencia territorial con Guyana y aquí nuevamente la oposición dio un traspié, en su afán de diferenciarse del gobierno, y perdió la brújula sobre temas fundamentales como la soberanía y la defensa de los recursos naturales. Quizá tenga razón el embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Roy Chaderton, quien afirmó que el tratamiento que la dictadura mediática dio a la situación limítrofe que Venezuela mantiene con Guyana, “nos hace pensar que los agarramos fuera de base”.
Los ¿socialdemócratas?
El resurgimiento de la socialdemocracia betancourista es un hecho ideológico que requiere máxima atención. Se trata de una ideología de reemplazo para la derecha venezolana contra la revolución bolivariana. Para Javier Biadeau se trata de una maniobra de marketing político y de mediática, para plantear una nueva confrontación de imaginarios políticos, un nuevo trazado de fronteras ideológicas: reavivar el mito de Betancour como el Padre de la Democracia, para oponerla la narrativa de la “democracia liberal” a los mitos, relatos e imaginarios de la Revolución Bolivariana, al Chávez “redentor de los más pobres”.
La disputa, como diría Bourdieu, se sintetiza en la conquista de la centro-izquierda progresista como “capital simbólico”, colocando a Chávez en la ultraizquierda o bajo el mote de la “autocracia totalitaria del siglo XXI”. En el fondo de este cuadro, Chávez sería un simple peón de la política de Fidel y Raúl Castro.
Los “neo-socialdemócratas” del MUD, plenos de atavismos anticomunistas, quieren distanciarse de los ajustes estructurales del Banco Mundial y del FMI, publicitando un compromiso histórico con la “democracia social, plural y liberal” con justicia social, con una política internacional subordinada de hecho a la geopolítica de Washington. Esa “intelectualidad” que, al decir de Biardeau, “remó en las aguas del pensamiento crítico, para ahogarse ahora en la orilla del betancourismo”.
Lamentablemente, desde el bolivianismo no se ha estimulado el debate orgánico y la construcción de referentes ideológicos renovados. No hay coraje para las discusiones francas, que ayuden a la construcción de los nuevos paradigmas válidos para esta etapa histórica superadora de la resistencia, la de la construcción.
Hay una insistencia en confundir procesos, desconociendo una vía nacional al socialismo, quizá sin asumir que los procesos revolucionarios no pueden ser trasplantados. Hay singularidades, momentos y procesos históricos diferentes, pero se insiste en identificar o mimentizar la Revolución Bolivariana con la Revolución Cubana, de medio siglo atrás.
Sin dudas, hay un campo minado que debemos desarmar, y esa tarea es de los intelectuales: prever y analizar en detalle ese campo, geopolíticamente minado por el imperio y la derecha vernácula que fue trabajando una estructura de apoyos (en organismos multilaterales, en la prensa cartelizada internacional). En Washington reside la oficina de transición democrática, con sus revoluciones de colores y en Venezuela pareciera que ser intelectual es mala palabra.
En la oposición hay gente socialdemócrata que se dice “lulista” y está en el equipo que elabora el programa de la MUD, que no tuvo ni la sutileza de medir la repercusión de las declaraciones de los personeros de la oposición, que pareciera tener planes más acordes con los intereses de las trasnacionales.
Sería bueno que tomaran en cuenta las palabras del ministro brasileño Celso Amorim –ex canciller, hoy titular de Defensa- quien plantea la adopción de una estrategia común de disuasión de los países de la región para proteger las riquezas suramericanas de “amenazas de fuera de la región”.
Y, mientras...
Los medios de comunicación que dirigen la oposición le aplicaron censura previa a parte del documento de la MUD en relación al ingreso de Palestina a la ONU. A pesar de que el texto era ambiguo, los sectores más ultraconservadores se molestaron pues no toleran siquiera que se mencione la posibilidad de un Estado palestino. ¿Será esa la posición oficial de los “estadistas” de la MUD?
Mientras bolivarianos y antichavistas estamos preocupados por la salud del Presidente y transitamos la plena la guerrilla comunicacional, Colombia insiste cada día con más fuerza en la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos y en hacer efectivo, el acuerdo de seguridad y defensa fronterizo que se acordaron desde el 10 de Agosto del 2010, entre el recién juramentado Juan Manuel Santos y nuestro Presidente.
Analistas locales recuerdan que la secretaria ejecutiva de UNASUR, María Emma Mejía, con el pretexto de los estudios sobre sistemas de conexión vial que está haciendo esa organización, le propuso a Chávez la vía fluvial, Meta-Orinoco, con lo cual Colombia obtiene acceso al corazón de Venezuela y al Atlántico, y se salta el tratado de Límites de 1941. Desconocemos la respuesta de Chávez a estas propuestas de la simpática MEM, pero no podemos olvidar que Estados Unidos no es ajeno a todos estos tejes y manejes.
La respuesta del gobierno frente a la decisión de la CIDH ha sido –por decir algo- desordenada, sobre todo teniendo en cuenta que se conocía con anterioridad el contenido de la sentencia. La Cancillería no preparó con tiempo una respuesta convincente, quizá a la espera de que Chávez lo haga todo.
La decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos coloca sobre el tapete dos hechos relevantes para el desarrollo de la vida política nacional. Uno, el asunto específico de la inhabilitación de Leopoldo López y el otro con la acción misma de la CIDH al involucrarse en el ámbito de los procesos electorales de Venezuela.
Los juristas saben que la decisión de la CIDH no es una solución política del problema planteado sino que ha generado una complicación adicional, ya que se presenta como si emanara de una jurisdicción jerárquicamente superior en materia electoral por encima de los poderes públicos venezolanos, que bien pudiera constituirse en instancia de apelación de los resultados de la elección presidencial de 2012, con el argumento de que el derecho a ser electo es un derecho humano.
Ni el texto constitucional admite una instancia de apelación supranacional sobre asuntos electorales, ni fue ése el espíritu de la Constituyente al aprobar los convenios internacionales.
- Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC)

8 de octubre de 2011

El Ché aparece como una síntesis de la teoría y práctica revolucionaria, comunista, comunista por excelencia

Por: Andrés Avila Armella (*).-
Probablemente no exista un ejemplo como este, no somos de los que pensamos que la historia se explica principalmente por la intervención de grandes hombres, pero sin duda existen hombres que son decisivos, sin embargo, a diferencia de las concepciones pequeñoburguesas no les atribuimos a ellos cualidades fantásticas ni sobrenaturales, no somos de los que pensamos que para hacer la Revolución se requiere forzosamente de una gran personalidad, lo cual no nos impide reconocer la grandeza de ciertos revolucionarios ejemplares, y el Ché, sin duda, es uno de los más ejemplares comunistas de los que tenemos noticia.
Como marxistas nos preguntamos ¿qué hace posible la aparición de un hombre tan singular? La respuesta nos la da la propia comprensión dialéctica y materialista de la realidad; una persona, un grupo, por muy ejemplar que sea, no puede sino ser la materialización de las contradicciones y potencialidades de un pueblo; como dijera Gramsci, la historia de un Partido no puede sino ser la historia de un pueblo, y el hombre político que se ha convertido en emblema de una causa no es sino la síntesis de la historia de su partido y, por tanto de su pueblo; así lo entendía el mismo Ché cuando decía que Fidel había ganado la confianza del pueblo porque “responde precisamente a la interpretación cabal de los deseos del pueblo, de sus aspiraciones, y a la lucha sincera por el cumplimiento de las promesas hechas”. La historia, la personalidad y la genialidad del Ché, han sido en muchos sentidos la personificación de la historia de las luchas de liberación en América Latina, una síntesis de la lucha comunista que se libraba en todos los rincones del planeta. Es cierto, el Ché parecía un hombre demasiado adelantado, sigue pareciendo una excepción que nos hace preguntarnos muchas veces por qué no hay más cómo él, por momentos pareciera una estela que se ha difuminado para no volver y que sólo nos ha dejado una luz tan intensa que pareciera imposible de alcanzar, de reponerla. Cómo no extrañar al Ché en estos tiempos en que hace tanta falta, cómo no extrañar al Ché cuando gran parte de la izquierda de su época ha claudicado o se ha rendido conformándose con ser la cómoda oposición ilustrada de regímenes que no hacen sino profundizar las llagas de explotación y miseria que el capitalismo sigue sembrando entre nuestros pueblos; cómo no extrañar al hombre que siempre escogía las tareas más difíciles sin pedir nada a cambio, como no extrañar al hombre que no reparaba en sudar, en caminar, en luchar infatigablemente llevando tras de sí el peso moral y físico de los hombres a los cuales dirigía con singular habilidad, respeto y firmeza. Cómo no extrañar al estudioso de los libros de Marx, Engels y Lenin en estos tiempos en que el oportunismo nos incita a abandonar la formación teórica y política del marxismo-leninismo diciendo que no hacen falta porque, según ellos la Revolución no está en la orden del día.
El Ché aparece como una síntesis de la teoría y práctica revolucionaria, comunista, alguien que dedicó muchas horas a la lectura y reflexión sobre los textos más ricos en teoría revolucionaria, alguien que además de hacer eso nunca se conformó con leer, con saber y mucho menos con decir que sabía, alguien dispuesto siempre a poner a prueba la justeza y viabilidad de los ideales comunistas, alguien siempre dispuesto a ponerse a prueba en su papel, en la consecución de cada objetivo, de cada tarea; alguien que nunca menospreció la tarea más pequeña y que nunca temió al objetivo más grande.
El Ché, pudo reflexionar de manera sobresaliente tanto como comandante como en cada uno de sus puestos al servicio de la Revolución, la importancia que tiene el militante, el individuo, el cuadro revolucionario en la construcción de los proyectos, conocía a su gente y sabía formarla, tratarla, dirigirla, siempre con la fuerza de su ejemplo. Su posición reivindicadora de la voluntad de los individuos no tenía sin embargo nada de individualista ni de voluntarista, él estaba convencido de que el ejemplo que habían de poner los hombres organizados en la vanguardia revolucionaria, tanto en el ejército como en el partido, habría de convertirse en un elemento objetivo de la realidad que por tanto pudiera influir en la transformación subjetiva de la sociedad hacia el comunismo. Decía: “Lo difícil de entender para quien no viva la experiencia de la revolución es esa estrecha unidad dialéctica existente entre el individuo y la masa, donde ambos se interrelaciona y, a su vez la masa, como conjunto de individuos, se interrelacionan con los dirigentes”; también decía que “En nuestra ambición de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ésta sólo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo”. Para el Ché, la vanguardia, siguiendo y complementando a Lenin, se asumía colocándose al frente, como la parte más avanzada y decidida del proletariado en su lucha emancipatoria, pero convencido de que ese colocarse al frente implicaba sacrificios y no privilegios, implicaba la irrenunciable responsabilidad de demostrar con hechos a los dirigidos, la posibilidad real de avanzar, pero a la vez teniendo claro que sin las masas, sin el pueblo explotado y trabajador, no habría revolución posible.
El Ché quien estudiaba a fondo la teoría revolucionaria, el marxismo-leninismo, la historia del mundo y de América Latina, y quien de viva experiencia conocía el sinnúmero de dificultades que representaba la lucha revolucionaria, particularmente en nuestros pueblos, siempre insistió en la necesidad de no hacer concesiones ni componendas con fuerzas burguesas. Esto no era un berrinche ni un arranque visceral, su posición derivaba de la comprensión de que las fuerzas materiales del capitalismo tienen capacidad de reproducirse en la subjetividad de todos los individuos y que aunque difícil, los revolucionarios debían blindar su actividad y su táctica de la penetración de la política burguesa. Convencido de “No pensar en alianzas que no estén dirigidas absolutamente por la clase obrera; no pensar en colaboraciones con burgueses timoratos y traidores que destruyen las fuerzas en que se apoyaron para llegar al poder; las armas en manos del pueblo, las vastas comarcas de nuestra América como campo de acción, el campesinado luchando por su tierra, la emboscada, la muerte inmisericorde al opresor y, al darla, recibirla también y recibirla con honor de revolucionario, esto es lo que cuenta”; No, definitivamente no es un arrebato del Ché, es la reflexión de un hombre convencido de que la única fuerza garante del triunfo, y de que ese triunfo sea auténticamente revolucionario, es un pueblo consciente y organizado, fusionado en intereses con su vanguardia.
El Ché no era un voluntarista ni un improvisado, era un hombre exigente ante los suyos, ante su organización, ante su clase y ante sí mismo, su agilidad mental, su constante actividad práctica lo mantenía en una reflexión cotidiana y profunda, dedicado cada minuto de su tiempo a pensar y esforzarse en mejorar el camino hacia el comunismo, por ello no reparó en criticar aquellas posiciones que consideraba incorrectas, en hacer sugerencias en pensar y decir, en decir y hacer, por ello hablaba con firmeza ante sus camaradas, ante los partidos comunistas, ante los otros esfuerzos de construcción del socialismo; pero ni por un minuto el Ché abdicó de su firmeza como marxista-leninista, de comunista, jamás concedió razón alguna al reformismo ni insinuó siquiera la posibilidad a renunciar a sus principios teóricos, ni a la estrategia, jamás insinuó la no necesidad del partido, jamás insinuó la no necesidad de la toma del poder, jamás insinuó la posibilidad de hacer la revolución sin teoría y práctica revolucionaria; su crítica es también un ejemplo de la crítica, es aquella que se hace y se asume con responsabilidad, no de quien critica para no hacer, sino de quien asume que criticar le imprime la necesidad de hacer, de hacer más, con mayor vehemencia y dedicación.
Si el Ché no dudaba de algo y la mayor parte de su reflexión teórica tiene que ver con ello, es que no es posible ninguna conciliación con las fuerzas del capital, no solo con sus representantes sino con sus métodos, con sus formas, con su moral, con sus fetiches. Tremendo coraje haría hoy el comandante Guevara si viera que su imagen ha sido utilizada por sus acérrimos enemigos para convertirla en mercancía, sí la mercancía, germen del capitalismo que él mismo se empeñaba en superar desde la primera fase de construcción de la sociedad comunista, tremendo coraje haría viendo que algunos oportunistas deforman su ejemplo poniéndolo como un mero crítico voluntarista, quienes lo usan como excusa para disociar la lucha de liberación de la lucha comunista cuando él insistió incansablemente en que no hay lucha de liberación posible dentro de los márgenes impuestos por el capitalismo.
Por ello a 44 años de su cobarde asesinato a manos de los esbirros del imperialismo, reivindicamos al hombre, al militante, al estudioso, al comandante, al infatigable revolucionario, al teórico, al práctico y aseguramos que la mejor forma de rendirle homenaje es levantando en alto la bandera del comunismo como única salida emancipadora para los explotados del mundo, con el compromiso de continuar su lucha por la Revolución Socialista, siendo conscientes, como él, de que en una Revolución se triunfa o se muere si ésta es verdadera.
¡Viva el Guerrillero heroico!¡Viva el Comandante Ernesto, Ché Guevara”¡Patria o Muerte… Venceremos!
(*). Segundo Secretario del Partido Comunista de México
Fuente: Partido Comunista de México
प्रेन्सा PCV:

7 de octubre de 2011

El indigenismo de caricatura

Por: Alicia Tejada Soruco
Las caricaturescas imágenes con las que se representan a los Pueblos Indígenas del oriente, amazonía y Chaco bolivianos hubiesen hecho temblar de indignación a los beligerantes Tupí Guaranies. El compromiso y la militancia patriótica exigen crespones negros y ausencia de humanidad: Se representa a los indígenas como de seres alados sin ningún tipo de interés, deseos ni pecados terrenales y, para completar la oda lacrimosa, en permanente duelo.
A contrapelo se condena a los otros; a los indios del poder político arrebatado a la República, son el pecado original de Bolivia. Se condena su torpeza y sus vínculos con todo tipo de maledicencia terrenal. Hay hasta quienes reciben mensajes celestiales que revelan a lucifer. Se eligen a los chivos expiatorios en acalorados juicios de adjetivos vergonzosos. Una sociedad en completa catarsis no podrá salir de esta sin el “sacrificio” prometido a sus dioses que reclaman a quien pague las culpas de toda omisión colectiva. Las hordas, de uno y otro lado, reclaman holocaustos ancestrales que rediman.
Puesto que los proyectos políticos que rescaten y salven a los bien intencionados han envejecido; puesto que los proyectos religiosos han sido interpelados, se buscan respuestas en el hombre nuevo. Necesitamos con urgencia demostrar-nos que el hombre nuevo e inmaculado pre destinado a salvarnos está a punto de nacer de alguna virginal doncella; las selvas; o el TIPNIS y de un ingenuo carpintero; capaz de comprender la grandeza de este engendro espiritual (seguramente un ilustrado viejo de barba blanca que ya lo sabe todo).
Los neo ambientalistas descubrieron que el equilibrio ecológico está ligado a los pueblos indígenas de Bolivia; no se tomarán el tren que los lleve hacia los orígenes de la destrucción del planeta; resultaría muy incómodo este viaje. Reducirán su convicción a una cuestión de estética, a una cirugía menor que opere en remotos parajes en los que no se incomode la pacífica convivencia entre ángeles y demonios. Mientras más alejados estén, mejor, mientras no nos exijan mirarnos uno a uno y en nuestros propios espacios; mucho mejor. Lo ambiental reducido a lo exótico; a las flechas y los avatares de Hollywood; fashion y espectacular.
Ni la ley de la Madre Tierra ni los Derechos Indígenas provocaron tanto entusiasmo hasta que se anunció su violación a miles de kilómetros de las narices de quienes pierden el olfato cuando la podredumbre de toneladas de peces muertos; de animales y bosques calcinados, de basura y nauseabundas aguas petroleras y agro químicas nos inundan.
Las movilizaciones por la vida iniciadas por los universitarios a nadie convienen. Estos piensan por cuenta propia. Hay que reponer a los de siempre. Tendrán que revivir los elegidos con el soplo de vida indígena y según los designios de analistas prestigiosos. Las credenciales son partidarias: hay que demostrar lealtad o resignarse a la traición perpetua. A los universitarios se les arrebató la palabra para que no se infecten con la gripe. La exclusividad del verbo se revelará en la Paz.

5 de octubre de 2011

Carta abierta al Canciller David Choquehuanca Cespedes

*Maria Galindo
Sabemos que después de la emboscada y represión del campamento de la marcha en defensa del TIPNIS, usted presentó su carta de renuncia y que fue presionado para permanecer en el Gobierno.
Sabemos que también cuando se dio el gasolinazo nuevamente fue usted quien puso como condición para no retirarse del Gobierno la revocatoria inmediata de la medida.
Sabemos que usted sabe que el Gobierno no defiende la carretera, sino el contrato y que usted sabe que ese contrato beneficia a alguna de las cúpulas del Gobierno.
Sabemos que usted ha exigido la paralización del contrato de la carretera y que por esa presión suya el Presidente anunció una suspensión, que no es lo mismo.
Sabemos que cuando fue a hablar con los dirigentes de la marcha usted se refirió a los interculturales como colonizadores y que ésa no fue simplemente una vieja costumbre, sino que usted está consciente del peso que tiene la diferencia de términos.
Sabemos que usted está consciente del andinocentrismo que sufre el Gobierno, por eso mismo fue a la marcha personalmente, por eso mismo intentó en persona descifrar las complejidades y profundidades del planteamiento que la marcha defiende.
Sabemos que para usted permanecer o irse del Gobierno es una cuestión de conciencia y compromiso con el proceso histórico de lucha de los pueblos indígenas y no una cuestión de poder.
Sabemos que su permanencia en el Gobierno es uno de los pocos factores de cohesión que le queda al Gobierno, si usted se va sería realmente el principio del fin.
Sabemos que usted está consciente de que su presencia es la única contención del avasallamiento del clan de García Linera, ex inquilino, hoy cuasi propietario del Gobierno. Quizás es ese peligro lo único que lo retiene ahí adentro.
Sabemos por eso que usted está viviendo días de muchísima presión, por eso le escribimos esta carta en gesto de amistad para contarle lo que desde acá afuera y desde acá abajo vemos y que usted desde allí adentro y desde allí arriba no puede ver.
La evolución histórica de inventar una nueva sociedad distinta, descolonizada, despatriarcalizada, horizontal, de plenitud y felicidad no es un proceso que hoy esté conducido por el Gobierno del Movimiento Al Socialismo.
No es que tantos y tantos amigos y amigas se han alejado del proceso, sino al revés, es el Gobierno el que se ha ido alejando de su eje, es el Gobierno el que se ha extraviado en el ejercicio de poder, por eso es el Gobierno responsable de la inaceptable represión a los niños y niñas de la marcha. Sobre muchas cosas se han inventado mentiras y la sociedad se las ha tragado, pero sobre esto no hay mentira que pueda tapar las lágrimas sinceras y hondas de esas wawas.
Imaginamos que usted ha retirado su renuncia porque cree que este Gobierno aún tiene una última oportunidad de reencontrarse con su propia razón de ser. El proceso va a continuar más allá del Gobierno, desde ya y gracias a la marcha y gracias a las infinitas luchas sociales es que el proceso continúa su avance, en realidad a pesar del Gobierno.
Le contamos, señor canciller, que las cosas en las calles no han cambiado, que la Policía es tan abusiva como siempre, que en las escuelas se sigue alimentando el miedo a ser una misma, que en los hospitales el olor a desamparo es el mismo de siempre.
Que ustedes han hecho tan poco de real y de efectivo que se convierte en casi nada. Que si toma usted un minibús a El Alto, la ruta que va a recorrer es el camino de un neoliberalismo explotador y deshumanizado como el de siempre.
Por lo tanto, la esperanza del hacer y el transformar no está en el Gobierno, sino afuera. Sin embargo, le hemos escrito esta carta para pedirle un gesto que desde allí adentro sería muy útil para el proceso.
Queremos pedirle que independientemente de los discursos y decisiones gubernamentales respecto de la marcha, usted la acompañe a pie junto a las mujeres desde la Cumbre, en su entrada a la ciudad. Que la acompañe como uno más.
Sabemos que para poder hacerlo tendrá que explicar por qué se fue sin avisar, tendrá que pedir perdón y lograr que la gente crea nuevamente en su sinceridad. Por eso mismo se lo pedimos, conscientes de que usted no tiene nada más valioso que hacer que enseñar a su Gobierno a pedir perdón.
*María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

Yo no me pasé a la oposición

Vamos a andar - Rafael Puente
Yo no me pasé a la oposición
30/09/2011

Esto quiero decírselo a quien le interese, pero de manera especial a mis amigos y compañeras del MAS, sobre todo a quienes han declarado, después de los últimos acontecimientos, que Rafael Puente ya se pasó a la oposición.

Para decepción de algunos tengo que decirles que no, no me pasé a la oposición. Junto con todo el colectivo urbano del que soy parte, sigo diciendo que nos sentimos y manifestamos militantes del proceso de cambio y reconocemos en el Gobierno actual a nuestro gobierno, y en el presidente Evo a nuestro presidente.

Pero precisamente por eso me siento obligado a decir una palabra crítica cuando creo que estamos actuando equivocadamente, que estamos olvidando nuestros propios principios, que estamos ofreciéndole a la derecha opositora -tanto la derecha oligárquica como la derecha aymara (la de Víctor Hugo Cárdenas y Fernando Untoja)- excelentes pretextos para que nos ataquen y para que ahora aparezcan como defensores de una naturaleza que ellos sólo supieron depredar y de unos pueblos indígenas que sólo les interesaron para servirse de ellos. Es repugnante, pero la culpa es nuestra.

¿O es que la lealtad a una causa implica el silencio cómplice ante las inconsecuencias? Llevo años afirmando que la formación política significa la formación de la conciencia crítica; es decir, significa la capacidad de preguntar y preguntarse todo, y de llamar a las cosas por su nombre. Con el servilismo y la obsecuencia no se hace avanzar un proceso de cambio.

Y a propósito de esta última crisis -todavía irresuelta- en torno a la carretera por el TIPNIS, una actitud crítica tiene que abarcar todas las posiciones, desde el oportunismo de la derecha hasta la inconsecuencia de nuestro Gobierno, pasando por las falencias de la propia marcha indígena (también nuestra). En esta última hallamos poca coherencia en su pliego petitorio cada vez más disperso, poca claridad en las condiciones para el diálogo, insuficiente democracia interna (que se expresa en la retirada, por ejemplo, de 80 marchistas del TIPNIS porque no se sentían escuchados por el comité de la marcha) y también faltas de lealtad (como la retirada de la APG). Pero estas debilidades no justifican que nuestro Gobierno descalifique a quienes han constituido uno de los sujetos fundamentales de este proceso, menos aún que los insulte y en ningún caso que los reprima (las anteriores siete marchas indígenas no fueron reprimidas, ni siquiera por gobiernos neoliberales y racistas). Como tampoco se justifica que se hable de diálogo a la vez que se afirma que la carretera igual se va a hacer, pese a quien pese; y menos aún que se envíe al canciller a dialogar pero sin potestad para cambiar la decisión ya tomada, y peor aún a comunicar que -por decisión suprema- el diálogo será con los colonizadores de Yucumo'

¿Es que todo esto no se debe decir? Miren el resultado del silencio de ustedes, ya van cinco renuncias en el alto nivel del Gobierno y el Presidente que ha tenido que pedir disculpas, y que ha tenido que suspender la construcción de la carretera, y los pueblos indígenas que ya no le creen... ¿No les recuerda al gasolinazo, cuando los dirigentes le aseguraban al Presidente que el pueblo apoyaría la medida y luego fue al revés? ¿Es que no aprendemos?

Ustedes saben, porque me lo han dicho varias veces, que lo peor que le pasa a nuestro Presidente son los llunk’us que lo rodean. Yo me precio de no haber sido nunca un llunk’u, y eso el compañero Evo lo sabe; cuando ha sido necesario he discrepado, aunque ello me costara tener que dejar mis responsabilidades en el Gobierno. Pues bien, ahora también me veo obligado a discrepar, y discrepo junto con otras muchas personas que están con el cambio y que lo que quieren es que se corrijan los errores, y que se revierta esa tendencia a la creciente pérdida de apoyo social a nuestro Gobierno. Pero eso no significa que nos pasemos a la oposición, significa -por el contrario- que seguimos apasionados por el cambio, pero por un cambio real.

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba

Yo no me pasé a la oposición

Vamos a andar - Rafael Puente
Yo no me pasé a la oposición
30/09/2011

Esto quiero decírselo a quien le interese, pero de manera especial a mis amigos y compañeras del MAS, sobre todo a quienes han declarado, después de los últimos acontecimientos, que Rafael Puente ya se pasó a la oposición.

Para decepción de algunos tengo que decirles que no, no me pasé a la oposición. Junto con todo el colectivo urbano del que soy parte, sigo diciendo que nos sentimos y manifestamos militantes del proceso de cambio y reconocemos en el Gobierno actual a nuestro gobierno, y en el presidente Evo a nuestro presidente.

Pero precisamente por eso me siento obligado a decir una palabra crítica cuando creo que estamos actuando equivocadamente, que estamos olvidando nuestros propios principios, que estamos ofreciéndole a la derecha opositora -tanto la derecha oligárquica como la derecha aymara (la de Víctor Hugo Cárdenas y Fernando Untoja)- excelentes pretextos para que nos ataquen y para que ahora aparezcan como defensores de una naturaleza que ellos sólo supieron depredar y de unos pueblos indígenas que sólo les interesaron para servirse de ellos. Es repugnante, pero la culpa es nuestra.

¿O es que la lealtad a una causa implica el silencio cómplice ante las inconsecuencias? Llevo años afirmando que la formación política significa la formación de la conciencia crítica; es decir, significa la capacidad de preguntar y preguntarse todo, y de llamar a las cosas por su nombre. Con el servilismo y la obsecuencia no se hace avanzar un proceso de cambio.

Y a propósito de esta última crisis -todavía irresuelta- en torno a la carretera por el TIPNIS, una actitud crítica tiene que abarcar todas las posiciones, desde el oportunismo de la derecha hasta la inconsecuencia de nuestro Gobierno, pasando por las falencias de la propia marcha indígena (también nuestra). En esta última hallamos poca coherencia en su pliego petitorio cada vez más disperso, poca claridad en las condiciones para el diálogo, insuficiente democracia interna (que se expresa en la retirada, por ejemplo, de 80 marchistas del TIPNIS porque no se sentían escuchados por el comité de la marcha) y también faltas de lealtad (como la retirada de la APG). Pero estas debilidades no justifican que nuestro Gobierno descalifique a quienes han constituido uno de los sujetos fundamentales de este proceso, menos aún que los insulte y en ningún caso que los reprima (las anteriores siete marchas indígenas no fueron reprimidas, ni siquiera por gobiernos neoliberales y racistas). Como tampoco se justifica que se hable de diálogo a la vez que se afirma que la carretera igual se va a hacer, pese a quien pese; y menos aún que se envíe al canciller a dialogar pero sin potestad para cambiar la decisión ya tomada, y peor aún a comunicar que -por decisión suprema- el diálogo será con los colonizadores de Yucumo'

¿Es que todo esto no se debe decir? Miren el resultado del silencio de ustedes, ya van cinco renuncias en el alto nivel del Gobierno y el Presidente que ha tenido que pedir disculpas, y que ha tenido que suspender la construcción de la carretera, y los pueblos indígenas que ya no le creen... ¿No les recuerda al gasolinazo, cuando los dirigentes le aseguraban al Presidente que el pueblo apoyaría la medida y luego fue al revés? ¿Es que no aprendemos?

Ustedes saben, porque me lo han dicho varias veces, que lo peor que le pasa a nuestro Presidente son los llunk’us que lo rodean. Yo me precio de no haber sido nunca un llunk’u, y eso el compañero Evo lo sabe; cuando ha sido necesario he discrepado, aunque ello me costara tener que dejar mis responsabilidades en el Gobierno. Pues bien, ahora también me veo obligado a discrepar, y discrepo junto con otras muchas personas que están con el cambio y que lo que quieren es que se corrijan los errores, y que se revierta esa tendencia a la creciente pérdida de apoyo social a nuestro Gobierno. Pero eso no significa que nos pasemos a la oposición, significa -por el contrario- que seguimos apasionados por el cambio, pero por un cambio real.

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba

30 de septiembre de 2011

El fin de la Oligarquía Paceña y el Poder de El Alto

La oligarquía paceña, la que inventó Bolivia, ha desaparecido. Es decir, ha sido derrotada. Derrotadísima. Que quede claro. La Paz inventó Bolivia. La Bolivia del siglo XX, la contemporánea, es un invento interesantísimo de La Paz. Y para ser más específicos: es un invento de las elites mineras paceñas. Hoy, de esos minventores, de esa oligarquía tremenda y paceña, capaz de inventarse un país para sacar y vender minerales, no queda ni la sombra.
Porque esa elite, a veces brillante -y a veces no-, hoy es un montoncito de collas blancoides, acorralados y asustados en sus casas de la zona Sur. Y el control de La Paz , el control del poder, el control de lo que queda de ese invento que fue la Bolivia del XX, está ahora en manos de El Alto.
Como en las leyendas clásicas, a La Paz y a sus elites, las derrotó uno de sus hijastros predilectos. El más feo, de cuantos pudo haber parido: El Alto.
La derrota era casi inevitable. El Alto y su elite son jóvenes. La Paz y la suya, viejas El Alto, aunque contiene pobreza profunda, goza –sin embargo- de una burguesía comerciante y despierta. Y rica. E informal.
La Paz, por su lado, empobrecidísima. Y su vieja elite, soñolienta. Caduca. Tomadora de mal vino y singani.
Esa elite paceña, otrora minera, exportadora, otrora funcionaria ministerial, hoy se hunde en un provincianismo sin paliativo. Y su provincia es el barrio: las cuatro calles, los 3 cafés y el supermercado de la zona Sur y aledaños. Las elites paceñas han terminado siendo provincianas de barrio. Sus vidas y sus perspectivas comienzan en el barrio y finalizan en el barrio.
Por eso, ya no existe esa La Paz , cuya dimensión era el país: ese país que fue, precisamente, la más atrevida invención paceña. La Paz de antes está acabada. A los collas blancoides solo les queda Cochabamba o irse al otro pòder: Santa Cruz.
El capitalismo -implacable- impone que la pobreza, te vuelve provinciano. Y a los paceños los ha vuelto. E impone que la riqueza, en tres generaciones, te vuelve universal. Y hasta guapo.
El problema de La Paz y sus elites fue la quiebra de sus dos grandes ingresos: la gran minería y el estatismo. Y ahora que el estatismo intenta recuperase con los precios de las materias primas, entonces, la noticia es que hay materias primas y hay buenos precios, pero lo que ya no hay es Estado. Porque el Estado, o lo que había de Estado, se difuminó. Por ejemplo, se fue a las regiones. A los municipios. A los sindicatos. Se fue lejos de la elite paceña. Y lo que quedó de burocracia en La Paz , para más ironía, se lo llevó el MAS. Con lo cual, la elite paceña está aniquilada. No vale nada.
El Alto y sus elites son infinitamente comerciantes. Ejemplo mundial del capitalismo comerciante. El transporte en el mundo andino -que desde hace siglos es mundo de puro comercio- pertenece al El Alto. El Alto es puerto: da al Pacífico. Nada menos. Y es puerto para el contrabando feroz y para la importación y exportación formal. Puerto para Santa Cruz, por ejemplo. El Alto es una potentísima y muy abierta economía negra. Sería el delirio de los clásicos liberales.
Y la feria de El Alto. La gran feria de El Alto. Feria que dicen, tiene en torno a 350 hectáreas de puestos de venta. Feria, donde contra todo pronóstico, la gente no engaña a la gente. Porque es feria con códigos propios que se cumplen a rajatabla.
Los alteños en su feria son unos caballeros ingleses. Cumplen su palabra porque quieren que al día siguiente los clientes sigan viniendo. Por cierto, los caballeros hispánicos cumplen la suya para honrar a sus muertos y a sus apellidos. Los de El Alto y los británicos, para seguir vendiendo.
En esa Feria, cuatro metros cuadrados cuestan 250 USD y se usan para poner un kiosco por dos días a la sema¬na. El kiosco, a veces, no ofrece nada a la venta -pone de muestra calcetines militares usados, por ejemplo-, pero lo importante para el propietario es tenerlo, poseer el kiosco. Si tienes kiosco, podrás utilizarlo cuando haya algo que vender. Tengo kiosco, luego existo.
La feria de El alto -"la 16 de julio" se llama- vende desde periódicos con números del mes pasado hasta Mercedes Benz y otros coches que la vieja elite paceña ya no puede comprar. Vende lagartos vivitos y coleando, vende ma¬pas militares en japonés. Ofrece pescado frito, niños en adopción, medicinas para evitar el mal aliento y las ven¬to¬sidades (así, literalmente, se anuncian estas ofertas medicinales desde un megáfono a toda voz); ofrece trenzas postizas de chola rubia y en fin; ofrece todo lo que la imaginación alcance.
El Alto (y sus elites), maravilloso, truculento, fiera. La Paz (y sus elites), cansada, coja, pobre, pueblerina. Sobre todo pobre. Y claro, lo más importante y lo más paceño: La Paz solemne. Sus élites solemnes. A La Paz le queda la solemnidad. Es pobre y solemne como ella sola. Porque el boliviano solemne es paceño de necesidad. Y mien¬tras el paceño de elite, mestizo solemne, busca pegas que el MAS ya no le da; el alteño, mestizo avispado, se limita a ganar dinero.
¿Cómo no iba a ganar El Alto a La Paz ? ¿Cómo no iban a sustituir las elites alteñas a las paceñas?
El Alto en 20 años pasó de ser la barriada más inhóspita de Bolivia a ser una de las ciudades con el metro cuadra¬do más caro del país. Es el caso de esa zona alteña llamada La Ceja. En menos de una generación esa barriada creció y hasta se montó en una identidad: El Alto, en identidad, es mezcla de lo indio con lo urbano. Y funciona.
En menos de una generación, El Alto tuvo éxito vendiendo de todo, sufriendo la seca y la meca, muriendo y ma¬tando, no pagando impuestos (como en toda sociedad salvajemente capitalista, en El Alto, la palabra "impuesto" es pecado).
Y si todo eso ocurre en menos de una generación, ¿saben qué es lo próximo?
Lo próximo es que esa comunidad quiera el poder. Y si puede, lo lógico es que lo tome.
Érase una vez una barriada que tomó el poder en Bolivia. Y érase la misma vez, que La Paz y su elite lo perdió. Ahora, el poder económico, social y político del Altiplano, lo tiene El Alto. No digo el poder de Bolivia entera, porque Santa Cruz es lo que es; es el otro poder.
A ver ¿No era que el poder -gracias a la economía- tendría que haber salido de La Paz y haber venido íntegro a Santa Cruz? Era. Pero no lo fue. Porque el poder del occidente boliviano, el poder político colla, hoy por hoy, lo ha tomado El Alto. Y lo ha tomado bien. A votos y a patadas. Como tiene que ser. No hay que equivocarse. Los alte¬ños no son unos indios martirizados y tristes al son de una quena. No estamos ante unos indígenas explotados, buscando el socialismo místico y la reivindicación telúrica de la raza y de la montaña. Ni siquiera son nacionalis¬tas. Esos son inventos de los políticos y sobre todo, de los politólogos. Paceños, por cierto.
Los alteños son tipos y tipas super racionales. Y lo de los ritos, los humos mágicos, la hoja de coca para leer la suerte, la llamita muerta con el cuello torcido, las piedras porno y el gran sexo que practican, el Dios sol y las ideologías del XIX y del XX como el nacionalismo, son detalles decorativos en el hombre de El Alto.
Porque en realidad, realidad, los alteños son los primeros collas en llegar al siglo XXI. En abandonar el siglo XX, tan paceño y modernizador. Y desde esta su posmodernidad, los alteños, no están para pasarse la vida en folklore y pachangas emotivas, están para comprar y vender. Están aptos para los retos del presente y del futuro.
La verdad es que a primera vista, el modo de organizarse de los alteños es medio arcaico: el sindicato. Pero los objetivos de sus sindicatos, son auténticamente posmodernos. Sus modos de organizarse son el sindicato vecinal y el sindicato de servicios. El sindicato vecinal son las famosas juntas, cuyo principal objetivo es cuidar la propie¬dad urbana: evitar impuestos y a la vez, apreciar la propiedad con servicios, losetas, seguridad y todo eso que se le puede sacar a la política. Y el sindicato de servicios -comerciantes y transportistas- da organización a auténticos imperios económicos.
Los alteños son como los chinos. Milenarios, con dioses hasta por los codos, llenos de rituales y bailes folklóricos aburridísimos y reiterativos. Pero eso es para la diversión y la estética. Para el domingo. Porque a la hora de la plata, los alteños son como los californianos. Unas fieras capitalistas. O más claro: los alteños son unos tipos que quieren progresar y que para eso, le echan de lo lindo -y con gran éxito- al capitalismo comercial.
¿Y el Estado? ¿Qué hacen los alteños, esos posmodernos, con el Estado que es una cosa tan moderna? ¿Qué Estado? La propia existencia de El Alto es la negación del Estado en Bolivia. La Paz y sus elites eran el Estado boliviano. El Alto es la superación de La Paz. Y del Estado andino.
El Alto es el caos convertido en poder, en comercio y negando siempre al Estado. Por eso, El Alto se pasa por donde mejor le place al mundo de lo político y a sus instituciones. De verdad: los alteños son como los auténticos liberales. O sea, con el Estado -o mejor con lo político- se divierten y de vez en cuando, muestran los dientes. Derrocan uno que otro gobernante y ponen sobre la mesa su listado largo de necesidades: calles, carreteras, hospitales, agua, escuelas, putas en redención, anulación de impuestos y todo eso.
Los alteños son unos tipos serios: no están para la política. La política se la encargan a los políticos. Hasta hace poco se la encargaban con entusiasmo a Goni, Banzer, Palenque & Cia. Hoy se la encargan a los cocaleros. Y en eso, el MAS debe tenerlo claro. El MAS es un inquilino circunstancial del poder. Y el poder es de El Alto.
El MAS es un alojado que por hoy es bienvenido en la casa del El Alto. Y por eso, los masistas nunca deben olvi¬dar que todo alojado es como el pescado, huele al tercer día. El MAS estará en Palacio hasta que su aliado físico y capitalista que es El Alto, lo decida Ni todo el ejército venezolano sostiene el Palacio si El Alto se opone.
¿El MAS pensaba que la caída de las elites paceñas era obra del MAS? Por favor. La caída de esas elites es obra de la pobreza y el empujón no lo da el MAS, lo da El Alto: la nueva elite del altiplano.
Hoy el panorama es claro. Se acabó La Paz y sus elites monopolizando el poder con celo de loba parida Se acabó el siglo de La Paz. Se acabó el estaño. Se acabó el poder paceño: primero se acabaron los patiños, esos. Y luego, se acabó la COMIBOL , las pegas y todo eso otro.
El último pataleo paceño y blanco fue Goni. La caída de Goni no sólo representa el fin político de La Paz. Goni , el último minero, representa el fin económico de aquella vieja elite minera y paceña, elite que desde la minería priva¬da o la estatal, inventó la Bolivia del XX.
¿Y Mesa? Mesa nada. Ya con Mesa, la elite paceña era lo que es: nada. Nada en TV.
¿Y no existe hoy en día una elite paceña, blancona, tendiendo nexos con El Alto? Cómo no. Si algo aprendieron las elites paceñas, de izquierdas y de derechas, fue cómo hacer política. Y ahora, esa izquierda blaquillosa no iba a dejar pasar la ocasión. Existe esa izquierda paceña jugando al indigenismo. Y haciéndole venias al nuevo poder que es El Alto y su inquilino el MAS.
El problema es que El Alto y el MAS no necesita a la tal izquierda blanquecina. Es decir. La izquierda blanca y colla "está lista". Está acabada. Es innecesaria. Prescindible. Es más, resulta molesta, para El Alto.
¿Qué le queda entonces a esta elite blanca e izquierdosa de La Paz ?.
Varias opciones. Una, hacer sala de espera en el despacho de Choquewanca o de uno de esos. Ni se sabe para qué. Otra, ir a la Higuera cada octubre. Otra, que los cubanos les inviten a una recepción. Que el vicepresidente les de una consultoría. Abrir una fundación para algo de derechos humanos. O de ecología. Estudiar antropología y decir frases en algún dialecto u idioma de aquellos tan exóticos.
En suma, el poder colla lo tiene El Alto y no necesita a nadie. Sus condiciones geopolíticas, sus energías genera¬cionales, su capacidad capitalista, su arrojo y organización para la toma física del poder en la plaza murillo y todo eso, le ha dado el poder. Por eso, Bolivia o lo que queda de ella, es en este momento, la relación de poder entre dos fuerzas: El Alto por un lado y Santa Cruz por otro.
Que Bolivia -ese invento de las derrotadas elites paceñas- siga existiendo, depende de cómo se lleven estas dos fuerzas.
Y si ya no está el inventor ¿puede el invento seguir adelante?
¿Quieren y pueden El Alto y Santa Cruz seguir cargando con Bolivia? Habrá que ver.
Por lo pronto, el MAS y sus cosas -nacionalizaciones, spots, constituyentes, venezolanos y todo eso- está atra¬pa¬do entre El Alto y Santa Cruz. Si el MAS cree que tiene proyecto propio, se equivoca. El Alto es El Alto con o sin el MAS. Y ni qué decir de Santa Cruz, donde el MAS ha terminado siendo una anécdota.
Por eso no deja de ser absurda e ingenua la aspiración del MAS de resucitar el viejo proyecto paceño -el naciona¬lismo centralista, estatista y todo eso- tan típico del 52. O sea, tan típico de unas elites paceñas.

Lo curioso: el MAS acaba siendo la única esperanza de reconstruir, de restaurar, el antiguo régimen; restaurar el estatismo fundado por las elites paceñas. Claro, la verdad es que ningún masista inteligente se toma esa resurrec¬ción -esa restauración- en serio. El único era Soliz Rada. Por eso lo botaron.
Por su parte, la vieja elite blanca y paceña también tiene oficio: limpiar sus viejos volvos, hablar en voz baja en su mal español (es un español bastante aimarizado), aburrirnos con las historias sobre sus abuelos (sus abuelos eran la cholada de finales del XIX que desplazó a los apellidos chuquisaqueños) y mostrarnos sus oscuros cuadros -tan fuera del circuito universal de la estética- colgando de sus paredes en la zona Sur.
Además, esa elite ya puede desechar sus corbatas (por lo general, corbatas de poliéster, porque madre mía, qué elite tan mal vestida, mal comida y mal bebida).
La otra tarea histórica que tiene la vieja elite paceña es casar –sin demora- a sus hijas con alteños o con cruce¬ños. Lo primero, les permitirá permanecer en el Altiplano por derecho propio. Lo segundo, entrar al "Cantri".
Finalmente, la labor esencial de la caduca elite paceña de aquí en adelante, será rogar. Rogar para que sus cap¬tores, los alteños, no amanezcan de mal humor y por cualquier motivo, bajen un día a sacarles la entretela.
Frivolidades aparte, lo cierto es lo siguiente: ¿tiene algún interés El Alto o Santa Cruz en sostener el invento de la oligarquía paceña derrotada? Es decir, qué interés tiene El Alto y Santa Cruz en sostener Bolivia? Y por eso: el fin de la oligarquía paceña, ¿es el fin de Bolivia tal y como la conocimos en los 100 últimos años? Quizá.

El efecto mariposa

Por Alicia tejada Soruco
Su nombre proviene de las frases: "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo" (proverbio chino). La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, como lo es la naturaleza, la más mínima variación en ellas (un aleteo) puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes a las que se prevé. Por eso es que la ciencia ahora se cuida de precisar los impactos ambientales de la intervención humana en los sistemas naturales. La pérdida de un insecto que controla a otro puede provocar mayores catástrofes humanas que la de una ballena, por dar un ejemplo, o el simple aleteo de una mariposa; un tsunami.
No sorprende la reacción de quienes, dentro del gobierno, ignoran estos aspectos de la modernidad e insisten en ver a la naturaleza y a los seres humanos como un “recurso” útil y predecible a la economía y al “progreso”; la nueva Meca frente a la cual todos debemos inclinarnos para no ser juzgados como retrogradas, como si a la economía le hubiese interesado la historia y los tiempos cuando de explotar estos “recursos” se trata.
La reacción de la oposición dentro del gobierno tampoco sorprende, es precisamente la que introdujo transgénicos, hidrocarburos, minería, explotación forestal, sin resguardo de derechos y agro industria y coca, con sacro santos principios. La derecha y su oportunismo político tampoco puede ocultar que no dudaría un segundo en rematar a la madre tierra si estuviese en el poder. El aleteo viene de otro lado.
En el fondo, si la naturaleza y los seres humanos son un proyecto económico hay acuerdos que unen a muchos; incluyendo a campesinos, colonos, interculturales y hasta a empobrecidos, por ese proyecto, cuyo sueño es convertirse en el Señor. A los liberales de los 500 años, nunca les importó la situación que dejaron tras de sí, pero se re produjeron en el discurso de la modernidad y así colonizaron a la naturaleza y a la fuerza de trabajo.
Este gobierno, desde su segundo período, como estrategia de poder, terminó aliándose con los más tradicionales exponentes de la moderna colonización, incluidos dirigentes indígenas vinculados al comercio ilegal de la madera, a las jugosas compensaciones de petroleras y mineras; a la corrupción de ONG intermediarias del mercado de los recursos de la TCO, a nombre del progreso, pero no tuvo en cuenta que el 62% que obtuvo había interpelado a los gestores de ese progreso.
¿O es que la “modernidad” eliminó la pobreza en Santa Cruz? ¿O las carreteras en Oruro le devolvieron lo que la minería le adeuda?, ¿o la gestión forestal en Guarayos reforzó la cultura indígena y les dio un techo digno? ¿O es que los siete TIPNIS que hemos deforestado en Bolivia ocurrieron sin la complicidad del progreso regional-autónomo? “La modernidad” se ha quedado sin respuestas ante un inesperado efecto mariposa, por eso ahora hay una oportunidad de revisión de políticas de Estado.

27 de septiembre de 2011

Lo que no puedo dejar de decir con relación al TIPNIS

Por: Omar Quiroga Antelo *
Después de conocer los hechos lamentables de la brutal intervención policial al campamento de los marchistas indígenas cerca de Yucumo el día domingo 25 de septiembre de 2011, y después de reflexionar y tratar de entender lo que está pasando, debo rememorar varios hechos que de alguna manera me llevan a comprender lo sucedido.
Recuerdo que en la marcha del año 2002, cuando los pueblos indígenas demandaban Asamblea Constituyente, el actual Ministro de la Presidencia era Director de CEJIS, quienes asesoraban a la CPESC, organización indígena que representa a los indígenas de Santa Cruz. En esa ocasión, asesoraron a los dirigentes de esta organización que debían separarse de la CIDOB y emprender su lucha por separado. Para cualquier persona, esta estrategia de dividirse para luchar por una reivindicación tan importante como esta, no es una buena decisión.
Bienvenido Sacu, actual Asambleísta Nacional, diputado por su pueblo indígena Guarayos, era el Secretario de Tierra Territorio de la CIDOB en representación de la CPESC, a quien pidieron que se sume a la marcha desafiando la decisión orgánica de la CIDOB de realizar una “huelga de hambre” en la ciudad de La Paz.
Con otros amigos y amigas de ONGs que también apoyaban la marcha, no lográbamos entender cuál el motivo de dividir al movimiento indígena en ese momento.
Lo cierto es que Bienvenido Sacu, cuando se encontraban ya en Montero rumbo a La Paz, me llama y me pide que vaya a la marcha porque requería de mi apoyo. Accedí a su pedido, no sin antes consultar a la dirigencia de la CIDOB, quienes me dieron la autorización correspondiente. De esa manera, me sumé a la marcha a la altura del retén cerca de Guabirá y llegamos caminando hasta Portachuelo.
En el trayecto ocurrieron dos hechos, el primero tiene que ver con una serie de acusaciones de negociados de madera en el TIPNIS que Carlos Romero y otro funcionario de CEJIS emitían contra Marcial Fabricano, quien era Presidente de la CIDOB, y que por supuesto me hacían escuchar. No dije nada y preferí apartarme de ese grupo y adelantarme a la cabeza de la marcha. Enseguida escuché que alguien decía “hay que tener cuidado porque hay buzos en la marcha”. Reconocí la voz de Leonardo Tamburini, actual Director de CEJIS, que preguntaba a su interlocutor, de quienes se trataba. Carlos Romero que estaba a su lado, señala con su dedo a mi persona, en el preciso instante en que lo miré. Lo encontré como se dice, “in-fraganti”. Debo admitir que se me ocurrió darle para su puñete, pero inmediatamente reaccioné y me di cuenta que tenía mucho que perder. Así fue que esperé llegar a Portachuelo y contarle a Bienvenido Sacu lo sucedido. Él lo lamentó y me pidió disculpas y me dio el consuelo más bien de que ellos podrían considerarse más susceptibles de ser buzos, puesto que no son técnicos contratados por el movimiento indígena como lo era yo.
Llame a un amigo que sabía era a su vez amigo de Carlos Romero contándole el ingrato impase. Luego recibí una llamada de Romero pidiéndome disculpas y que lo considerara como una broma. Después sucedieron otros hechos que no valen la pena rememorar ahora. Lo cierto es que Romero ya en esos tiempos jugaba a dividir al movimiento indígena, ¿ahora qué podemos esperar de él estando en función de gobierno?.
Por otro lado, cuando estuve de Director General de Gestión Socio Ambiental, hice los esfuerzos necesarios para cumplir con las leyes y la CPE en relación a los derechos de los pueblos indígenas me enorgullezco de haber logrado realizar en la gestión 2010, un total de 7 procesos de consulta y participación para proyectos de hidrocarburos en un lapso de 6 meses, mientras que solo 14 procesos de consulta y participación se realizaron desde el año 2007 al 2009, es decir, en 3 años. Eso se logró con el pueblo guaraní, precisamente con aditamentos que el gobierno no ha mostrado ahora en este conflicto, humildad, confianza mutua, respeto y capacidad de escucha.
Debí renunciar a mi cargo a principios de junio porque percibí que la nueva autoridad del Ministerio de Hidrocarburos y Energía y sus asesores, no tenían la más mínima voluntad de respetar los derechos de los pueblos indígenas y más bien demostraban en sus actos y sus palabras, desprecio, minimización y desconocimiento de dichos derechos.
Estando aún en funciones, tuve la oportunidad de conversar con el vicepresidente Alvaro García Linera, en dos oportunidades, en quien noté dos actitudes terribles, una en defensa de la empresa PDVSA socia de YPFB como empresa PETROANDINA y a las barbaridades que están haciendo en contra de los pueblos indígenas y la otra una desesperación por cambiar la normativa ambiental porque al parecer le causa urticaria y lo ve como un obstáculo para el “desarrollo”.
No hay que olvidar además, que Evo Morales tiene una larga lucha contra los del TIPNIS, pues permanentemente han peleado por expandirse como cocaleros y el lugar más próximo es el parque y sin embargo, han sido retenidos por los propios indígenas. Como quien dice, no se saca esa espina. No perdona además, la osadía de la CIDOB el año pasado de desafiar a su gobierno con otra marcha.
Estos son algunos de los principales indicadores de que las cosas en este proceso de cambio no están bien encaminadas y merecen rectificarse posiciones, maneras de actuar, y en definitiva, Evo Morales debe pensar seriamente en despojarse de ese entorno neoliberal de pensamiento y acción que lo tiene prisionero y alejado de la realidad.
Presidente, si usted hubiese ido a Trinidad, cuando aún faltaba mes y medio para que den inicio a la marcha, no hubiéramos estado lamentando estos terribles e indignantes sucesos. ¡Qué pena que empiece a desprestigiarse nacional como internacionalmente al mostrarse como un gobernante insensible!. ¿O es que está defendiendo al capital transnacional?.
*Consultor independiente, ex funcionario del gobierno de Evo Morales.
Santa Cruz, 27 de septiembre de 2011.

23 de septiembre de 2011

Carta a Evo Morales de Organizaciones Internacionales

21 Septiembre 2011
Señor: Evo Morales Ayma
Presidente Estado Plurinacional de Bolivia
PRESENTE

Los abajo firmantes representantes de los movimientos sociales y la sociedad civil internacional, expresamos nuestro apoyo al derecho de los pueblos indígenas a decidir libremente sobre proyectos de desarrollo dentro de sus territorios, y expresamos nuestra profunda preocupación por las consecuencias que conlleva la propuesta de construir una carretera por el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Expresamos nuestra solidaridad con la Octava Gran Marcha Indígena por la Defensa del Territorio, la Vida, Dignidad y los Derechos de los Pueblos Indígenas que actualmente se encuentra defendiendo el Isiboro Sécure y el respeto a los derechos colectivos de los pueblos indígenas, a su autonomía, territorio y libre determinación.
Como activistas exigiendo justicia, derechos de los pueblos indígenas y la defensa de la Madre Tierra a nivel mundial, estamos haciendo el seguimiento al proceso de cambio en Bolivia desde el año 2000, cuando se iniciaron las luchas efervescentes de los movimientos sociales y de las naciones y pueblos indígenas originarios. Hemos observado y apoyado a las organizaciones sociales bolivianas en sus luchas contra el modelo neoliberal y la privatización del agua y otros recursos naturales.
Respaldamos el trabajo del Estado Plurinacional de Bolivia en apoyar y respetar los derechos de los pueblos indígenas, buscar una respuesta coherente y efectiva al cambio climático, de reconocer el derecho al agua y saneamiento, el reconocimiento formal por el Estado de los derechos de los ecosistemas y la biosfera en su conjunto. Además con mucho interés y respeto hemos hecho seguimiento al proceso en Bolivia de intentar incorporar estos principios dentro de la Constitución Política del Estado del 2009 y en leyes nacionales, como es la Ley de los Derechos de la Madre Tierra. Reconocemos el papel proactivo que ha tomado Bolivia para promover la participación de la sociedad civil internacional en el debate mundial sobre cambio climático, en especial en Copenhague, y por organizar la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en Abril del 2010 en la ciudad de Cochabamba y, con deseos de participar en la segunda Cumbre durante la primavera del año que viene. Sin embargo, el trabajo pionero del país sobre estos asuntos también significa una gran responsabilidad. La capacidad de Bolivia para seguir impulsando y presionado esta agenda vitaldepende de su coherencia y credibilidad moral en cuanto a temas de los derechos humanos y protección del medio ambiente.
El Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) es un ejemplo de respeto para el medio ambiente y los derechos de los pueblos indígenas. Como Área Protegida, el parque significa un compromiso permanente a cuidar y garantizar los ecosistemas de la Amazonia, los Yungas y las sabanas, la diversidad de flora y fauna que se encuentra en estas comunidades naturales. Como territorio indígena, donde viven las comunidades de los pueblos Yuracaré, Chiman y Mojeño-Trinitario, éstas deben seguir con las prácticas de sus usos y costumbres milenarias y ancestrales, y el ejercicio del derecho de auto-gobierno dentro de su territorio. Señor Morales, su gobierno se ha comprometido a la protección de estos ecosistemas y comunidades a través del saneamiento y reconocimiento de este territorio indígena, y la protección del parque nacional. Empero, desafortunadamente en la actualidad este compromiso se ve cuestionado por la propuesta de construir una nueva carretera – entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos – que dividirá el territorio en dos y acelerará las tendencias preocupantes de desforestación, colonización incontrolada, y desplazamiento de comunidades de pueblos indígenas preexistentes. Son preocupantes los pronunciamientos y acciones que usted y su gobierno vienen realizando demostrando así una falta de respeto para estas comunidades indígenas.
La carretera va empeorar la desforestación actual en el TIPNIS. A pesar de que el TIPNIS es una Área Protegida ya se han desforestado decenas de miles de hectáreas. La carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos acelerará la desforestación porque va a aumentar el acceso para la tala ilegal y promoverá el asentamiento de los colonizadores y los productores de la hoja de coca, tal cual sucede actualmente con la línea roja del mencionado parque nacional. Un estudio recién demuestra que con la propuesta de la carretera va a resultar en desforestación de 64% del parque hasta el 2030, un aumento significativo en comparación con la proyección de una pérdida de 43% sin la carretera. La sobrevivencia de la diversa flora y fauna de la región, incluyendo delfines de agua dulce en peligro de extinción y guacamayos azules, depende de políticas que deben prevenir la desforestación en vez de acelerar y promover la desforestación con políticas poco serias y coherentes con el discurso a nivel internacional.
Se está construyendo la carretera en violación de los derechos de las comunidades indígenas del TIPNIS. En el 2009 el Gobierno Boliviano entregó el título oficial para la TCO (Tierra Comunitaria de Origen) del Isiboro Sécure a la subcentral del TIPNIS reconociendo su legitimidad.
A pesar de que el gobierno no hizo la consulta directa, es decir, libre, previa e informada, se realizó una reunión en Mayo del 2010 con dirigentes de comunidades de todo el territorio, varias subcentrales y otras organizaciones, que sacó una resolución conjunta resolviendo que: “construir la carretera representaría una amenaza a la vida de nuestros pueblos que viven en el TIPNIS, por la pérdida de los recursos naturales y la biodiversidad que sustentan a la vida de los Moxeños, Yuracarés y Chimanes: una vida y cultura que hemos mantenido en nuestro territorio desde antes de la creación de Bolivia y donde vamos a seguir viviendo en el futuro.” Considerando éstas conclusiones, la reunión resolvió por voto mayoritario que “de manera abrumadora e innegociable rechazamos la construcción de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos y cualquier otra carretera que vaya afectar nuestro territorio.” Recientemente fue ratificada la posición por la subcentral y respaldada por la Confederación de los Pueblo Indígenas de Bolivia (CIDOB), quienes actualmente están marchando junto a las comunidades indígenas en defensa del TIPNIS.
Presidente Morales, leemos con tristeza cuando usted dice “Quieran o no quieran vamos construir este camino” y “Vamos a hacer la consulta pero deben saber que no será una consulta vinculante”.
Estos pronunciamientos no son coherentes con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP). Un acuerdo internacional que ha sido apoyado por el Estado Plurinacional de Bolivia. En el Artículo 32 de la Declaración dice: “Los Estados celebrarán consultas y cooperarán de buena fe con los pueblos indígenas interesados por conducto de sus propias instituciones representativas a fin de obtener su consentimiento libre e informado antes de aprobar cualquier proyecto que afecte a sus tierras o territorios y otros recursos, particularmente en relación con el desarrollo, la utilización o la explotación de recursos minerales, hídricos o de otro tipo.”
Nos preocupa que usted y otros funcionarios del gobierno boliviano denuncien a sus ocasionales oponentes de la carretera como “enemigos de la integración y de la economía nacional”, monitoreado sus llamadas telefónicas, acusándolos de colaborar con “intereses oscuros”, en vez de acercarles con buena fe. Además, las comunidades indígenas del Territorio Indígena Multiétnico I han declarado que el Tramo 3 de la carretera, que les afectará, fue aprobado sin ningún proceso de consulta. El hecho de que Bolivia no haya respetado el derecho de los pueblos indígenas a “determinar y desarrollar prioridades y estrategias para el desarrollo o uso de sus tierras”, como exige la Declaración de las Naciones Unidas (UNDRIP), representa un paso atrás significativo para los derechos de los pueblos indígenas en Bolivia.
El conflicto sobre el TIPNIS también pone en riesgo otros territorios indígenas. Los diferentes comentarios emitidos desde su gobierno dan la impresión que la polémica actual no es un caso aislado y puede ser un precedente que puede aplicarse a otros proyectos en parques nacionales, territorios indígenas y otras Áreas Protegidas. Por ejemplo, en un discurso público el 22 Agosto del 2011 usted dijo que otras carreteras (San Borja – Rurrenabaque y San Buenventura – Ixiamas) y la perforación de petróleo en el Parque Nacional Aguaragüe “no será negociado.” El 4 Agosto del 2011 el Vice Ministro Félix Cárdenas dijo que “no será el único camino que atravesará zonas protegidas, serán muchos otros más”. Estamos muy preocupados que el conflicto actual vaya establecer un funesto precedente para no respetar la voz de los pueblos indígenas, al cual usted dice representar, porque cuando se pronuncian sobre su preocupación por el futuro de sus tierras, la política de su gobierno se basa en proyectos de desarrollo que destrozarán el medio ambiente. El dirigente de la comunidad de Pilón Lajas Mauricio Saravia ha dicho que, “Esta vez es el TIPNIS, la próxima puede ser Pilón Lajas (Reserva Biosfera), y otras tierras TCOs (Tierra Comunitaria de Origen) que serán invadidas por el gobierno.”
Siendo activistas en las luchas por la justicia para el planeta y el pueblo exhortamos a usted y al Estado Plurinacional de Bolivia a solucionar este conflicto de manera urgente y pacífica.
Respaldamos una consulta libre y vinculante para la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos y el derecho de los pueblos indígenas del TIPNIS a decir NO a este “desarrollo” dentro del Territorio y Parque Nacional. Exhortamos a usted aplicar el respeto para los derechos de la Madre Tierra y sus ecosistemas, previniendo la desforestación del Parque Nacional Isiboro Sécure y el Territorio Indígena. Además exhortamos al gobierno comprometerse a un dialogo abierto con la subcentral del TIPNIS y CIDOB quienes han estado marchando desde el 15 Agosto 2011.
Nos comprometemos a continuar haciendo el seguimiento a este asunto y también a apoyar los derechos indígenas y ambientales en nuestros países. No proponemos exigir el cumplimiento al respeto de los pueblos indígenas y el medio ambiente como tarea adicional para unos pocos países del Sur, debe ser una visión global común que tiene que ser implementada en el marco de realizar la justicia global.
Solidarizamos con el Planeta y sus pueblos,

Los abajo firmantes:

América Latina
1. 350.org para América Latina
Asia
2. Focus on the Global South- India, Thailand and Philippines.
Australia
3. Rainforest Information Center
Austria
4. ECA Watch
Bolivia
5. Acción Internacional para la Salud - AIS
6. Centro Vicente Cañas
Canadá
7. Canadians for Action on Climate Change
8. Council of Canadians
9. The Blue Planet Project
Chile
10. Fundación Chile Sustentable
Colombia
11. La Corporación La Ceiba
12. Organización Nacional Indígena de Colombia
13. Red VIDA (Vigilancia Interamericana para la Defensa y Derecho al Agua)
14. Sindicato de Trabajadores de Acuavalle (SINTRACUAVALLE)
Estado Español
15. Ecologistas en Acción
16. La Plataforma “Por Otro 12 de Octubre”
17. l'Observatori del Deute en la Globalització (ODG)
Estados Unidos
18. Accountability Counsel
19. Alliance for Democracy
20. Amazon Watch
21. Biofuelwatch
22. Cultural Survival
23. The Democracy Center
24. Global Greengrants Fund
25. Earth Rights International
26. Food and Water Watch
27. Government Accountability Project
28. Global Alliance for Immediate Alteration – GAIA
29. Global Exchange
30. Global Justice Ecology Project
31. International Accountability Project
32. International Forum on Globalization
33. International League of Conservation Photographers (ILCP)
34. International Rivers
35. Land is Life
36. Massachusetts Global Action
37. North American Congress on Latin America
38. Rainforest Action Network
39. Rainforest Foundation US
40. The Oakland Institute
41. The Government Accountability Project
42. Village Earth
Europa
43. Food & Water Europe
Guatemala
44. Conferencia Nacional de Ministros de la Espiritualidad Maya
Indonesia
45. People's Coalition for the Right to Water - KRuHA
México
46. Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua
Nepal
47. Himalayan and Peninsular Hydro-Ecological Network -HYPHEN

22 de septiembre de 2011

S la carretera por el TIPNIS fuera en el 2002

[El tiempo de tod@s] Un Poco de Ficción (o algo que todos hubiesemos soñado que ocurra),


Marco Octavio Ribera Arismendi
Biólogo y ecologista

Corre el año 2002 y el gobierno de derecha en ejercicio, ha aprobado el proyecto carretero que atravesará el Parque Nacional y TCO indígena - TIPNIS, obra a desarrollarse bajo financiamiento a crédito del gobierno del Brasil y con adjudicación a la empresa brasilera OAS, para la construcción de la obra bajo la modalidad “llave en mano”. Ante esta situación, la Subcentral Indígena del TIPNIS y la regional CIDOB establecieron una plataforma de resistencia al proyecto vial, que determinó la realización de la marcha indígena por la defensa del TIPNIS, la cual partió desde Trinidad con rumbo a la ciudad de La Paz. El Presidente Constitucional del gobierno de derecha, afirmó que el camino se construirá “quieran o no quieran los indígenas”. La marcha indígena fue frenada por un cerco de simpatizantes leales al gobierno en la población beniana de Yucumo y un cerco policial, que además de impedir el paso de los marchistas indígenas, cortó el acceso a las fuentes de agua de los ríos locales.
Ante esta deplorable situación, el activista y miembro de la Asamblea de los Derechos Humanos, Sacha Llorenti, calificó, como criminal y genocida, las acciones del gobierno y en especial del Ministerio de gobierno, en especial reprochó la actitud de la Policía de impedir el acceso al agua a los marchistas. También observó como nefasta la acción de criminalizar la justa protesta social.
Finalmente, el activista de izquierda Álvaro García Linera, se pronunció acremente sobre el proyecto vial, al cual considera una muestra más del avance del capitalismo en contra de los intereses y la soberanía de los pueblos. Por su parte el representante de la organización CEJIS, Carlos Romero, deploró la política represiva y policial del gobierno, que atenta de forma flagrante contra los derechos los pueblos indígenas y promueve el enfrentamiento entre los bolivianos, al instigar una contramarcha. También el líder del reciente partido Movimiento al Socialismo MAS, Evo Morales, criticó la actitud arrogante y soberbia del presidente de la república, además de pedir un esclarecimiento sobre los contratos y créditos realizados con el Brasil, y sostuvo que realizará una representación ante las Naciones Unidas sobre los que considera una atentado contra la Madre Tierra y los pueblos indígenas.

Si la carretera por el TIPNIS fuera en el 2002

[El tiempo de tod@s] Un Poco de Ficción (o algo que todos hubiesemos soñado que ocurra),


Marco Octavio Ribera Arismendi
Biólogo y ecologista

Corre el año 2002 y el gobierno de derecha en ejercicio, ha aprobado el proyecto carretero que atravesará el Parque Nacional y TCO indígena - TIPNIS, obra a desarrollarse bajo financiamiento a crédito del gobierno del Brasil y con adjudicación a la empresa brasilera OAS, para la construcción de la obra bajo la modalidad “llave en mano”. Ante esta situación, la Subcentral Indígena del TIPNIS y la regional CIDOB establecieron una plataforma de resistencia al proyecto vial, que determinó la realización de la marcha indígena por la defensa del TIPNIS, la cual partió desde Trinidad con rumbo a la ciudad de La Paz. El Presidente Constitucional del gobierno de derecha, afirmó que el camino se construirá “quieran o no quieran los indígenas”. La marcha indígena fue frenada por un cerco de simpatizantes leales al gobierno en la población beniana de Yucumo y un cerco policial, que además de impedir el paso de los marchistas indígenas, cortó el acceso a las fuentes de agua de los ríos locales.
Ante esta deplorable situación, el activista y miembro de la Asamblea de los Derechos Humanos, Sacha Llorenti, calificó, como criminal y genocida, las acciones del gobierno y en especial del Ministerio de gobierno, en especial reprochó la actitud de la Policía de impedir el acceso al agua a los marchistas. También observó como nefasta la acción de criminalizar la justa protesta social.
Finalmente, el activista de izquierda Álvaro García Linera, se pronunció acremente sobre el proyecto vial, al cual considera una muestra más del avance del capitalismo en contra de los intereses y la soberanía de los pueblos. Por su parte el representante de la organización CEJIS, Carlos Romero, deploró la política represiva y policial del gobierno, que atenta de forma flagrante contra los derechos los pueblos indígenas y promueve el enfrentamiento entre los bolivianos, al instigar una contramarcha. También el líder del reciente partido Movimiento al Socialismo MAS, Evo Morales, criticó la actitud arrogante y soberbia del presidente de la república, además de pedir un esclarecimiento sobre los contratos y créditos realizados con el Brasil, y sostuvo que realizará una representación ante las Naciones Unidas sobre los que considera una atentado contra la Madre Tierra y los pueblos indígenas.

21 de septiembre de 2011

Manifiesto por el TIPNIS

Manifiesto
Apoyo militante a los hermanos y hermanas que marchan en defensa del TIPNIS
los hermanos y hermanas, a los ancianos y jóvenes, a los hombres y mujeres, a los niños y niñas que marchan y se encuentran a 4 km de Yucumo, en la comunidad de limoncitos, sitiados por las hordas de masistas enviadas por el mal gobierno de Evo Morales y Alvaro García Linera:
A los hombres y mujeres de Bolivia, a los indignados de todo el mundo:
A los pueblos de nuestro planeta, quienes ven en este proceso una esperanza de construir un nuevo mundo, una nueva sociedad, proceso que es del pueblo y no de unos cuantos que hoy más que gobernantes, fungen de Reyes y Vice Reyes:
Un puñado de gente común, hemos tomado la decisión, de manera colectiva, de partir al encuentro de las casi 2.000 personas, que como dicen los hermanos y hermanas zapatistas, desde el 15 de agosto y aun antes desde el año 1990, han decidido echar a andar la Palabra, para comunicarse con sus iguales en todo el mundo.
Esas hermanas y hermanos que el pasado 15 de agosto tomaron la decisión de marchar más de 600 Km., hoy han avanzado más de 270 Km. y aún faltan 330.
El gobierno ha decidido cercarlos, sitiarlos, para eso está utilizando a la Policía y a grupos afines al MAS, parte del pueblo, como nosotros, pero obligados por malos dirigentes que quieren crear un clima de terror y miedo entre los marchistas y la población en general.
Esto nos hace recuerdo de los miedos, las angustias, la impotencia de los cercos a los mineros y obreros en Calamarca en 1986, Amaya Pampa y Capasirca (campamentos mineros) en 1996, cuando los gobiernos dictatoriales, como éste, hicieron lo mismo, cercaron a la gente, pretendiendo ahogar la Palabra y la Esperanza, con la diferencia que ahora usan a nuestros propios hermanos y hermanas, como ya lo hicieron en el Porvenir- Pando, en Huanuni, en Caranavi, en Cochabamba y otros conflictos, donde ya murieron más de 60 compañeros y compañeras. Hoy en la marcha ya murieron dos niños y se lamentaron dos abortos de hermanas marchistas embarazadas.
Hoy están intervenidas nuestras líneas de teléfono, las computadoras, los correos electrónicos de los “opositores y disidentes” y si aún así no encuentran nada “anormal”, nos inventan llamadas a la “embajada gringa” o a los oligarcas del oriente.
Cuando este mal-gobierno dialoga y pacta con los poderosos del mundo planes de saqueo y destrucción de nuestra Pachamama, a través del BM, el BNDES de Brasil, el FMI, la CAF, el BID, las transnacionales mineras, petroleras, los Bancos europeos y las organizaciones empresariales de la oligarquía cruceña, se niega a dar la cara a los hermanos de las tierras bajas de nuestra patria.
Este gobierno ha tratado, por todos los medios de desprestigiar este movimiento que se opone a la construcción de una Mega-carretera de mas de 400 Km., que destruirá el territorio indígena y parque nacional denominado Isiboro-Sécure TIPNIS.
La construcción de esta carretera, no solo ha vulnerado la propia Constitución impulsada por este mal-gobierno, que ha institucionalizado el Convenio 169 de la OIT, sino que también viola una serie de leyes y normas que protegen esta área.
En los próximos 5 años se habrán destruido más de medio millón de árboles, se habrán destruido especies animales y vegetales únicas en el mundo, se habrá reducido drásticamente la producción de agua por la desaparición de humedad concentrada en esta zona tropical, producto de la tala de árboles y las actividades extractivas que este gobierno pretende realizar allí.
También se han violado procedimientos contractuales, impuestos por los intereses de la oligarquía brasileña, que ha decidido saquear la Amazonía boliviana y construir una vía interoceánica(Atlántico-Pacífico) para continuar con el despojo y explotación de nuestros bienes comunes, es decir, de nuestra vida, dentro del denominado plan IIRSA elaborado por los intereses transnacionales desde el año 2000.
Se ha criminalizado y estigmatizado esta demanda de NO a la construcción de esta carretera; se ignoran y se desprecian las alternativas que las comunidades indígenas y la sociedad en general ha ido planteando para la construcción de la misma y que se respete al Parque y Territorio Indígena… no nos han escuchado, mas bien se ha dicho que esta digna marcha de hombres, mujeres, ancianos y ancianas, niños y niñas, todas y todos indígenas, es una marcha financiada por la embajada estadounidense y las fuerzas reaccionarias en Bolivia. Antes, cuando marchábamos con Evo Morales y varios de los que ahora están diciendo esto, nos decían que éramos financiados por el Narcotráfico o las FARC, ¿Qué diferencia hay en estos estigmas criminalizantes? Esta estigmatización y descalificación de la marcha en defensa de este territorio, las intervenciones telefónicas, la persecución a referentes sociales, el desprecio a las demandas, la sordera de este mal-gobierno, no es mas que el temor al verdadero poder que está en la gente sencilla y trabajadora de nuestro pueblo, que desde hace siglos viene luchando por ser escuchado, por construir un mundo de reciprocidad, de respeto, de solidaridad, de transparencia, de justicia, de trabajo, es decir, un mundo de la alegría.
Denunciamos a la Comunidad Internacional que a estas alturas, este gobierno no solo ha hecho esto, sino que desde hace unos días ha impedido que llegue la asistencia de alimentos, medicamentos, vituallas y agua a la gente en esta marcha. Este es un acto criminal, que vulnera los más elementales Derechos Humanos, de dignidad, de derecho a la protesta y atenta contra la vida de cientos de personas de todas las edades que se encuentran movilizadas.
Por eso, porque amamos la vida, porque estamos en lucha a muerte por la vida, este puñado de hombres y mujeres de las ciudades y los campos, hemos decidido ir al encuentro de nuestros hermanos y hermanas, porque al igual que ellos, tenemos nuestros hijos, nuestras hijas, nuestras hermanas y madres, nuestros abuelos y abuelas, que están en la marcha y que han decidido defender el territorio, la cultura, el agua, los árboles, los animales, las piedras, los pájaros, la Palabra, la esperanza, los sueños, eso que la Pachamama y la vida de manera tan generosa nos ha concedido para el “buen vivir” de todos y todas, no de unos cuantos y unas cuantas.
Nos movilizamos porque existimos, porque nuestros hermanos y hermanas del TIPNIS, no están solos ni solas, porque hemos llorado juntos y juntas muchos años, hemos sufrido, hemos luchado, hemos sentido miedos y angustias y porque nuestro encuentro sirva para prometer que seguiremos soñando, por nosotros, por ustedes, por todos, porque hoy todos y todas somos del TIPNIS, del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure.

Contra la sordera y la ceguera
Contra el autoritarismo, por la generosidad
Contra el Desprecio, por la igualdad
Contra la Ignorancia, por nuestros saberes y valores ancestrales
Contra la Soberbia, por la humildad
Contra la represión, por la libertad
Por la Dignidad, contra la discriminación
Por la Madre Tierra que no se la vende ni alquila
Por la Palabra, contra el Silencio y el Olvido

Cochabamba, territorio de lucha y dignidad, septiembre 19 del 2011

Oscar Olivera Foronda
Alejandro Alamaráz
Fernando Machicao
Marcelo Rojas
Gabriel Rodríguez
Yajaira San Martin
Maria E. Flores
Fredy Villagomez
Gaston Zeballos

18 de septiembre de 2011

Mentalidades desarrollistas se convierten en ecologistas

Max Murillo Mendoza Justificar a ambos lados
Como por arte de magia las mentalidades ambientalistas, desarrollistas, destructoras, modernistas e ignorantes clases a medias, se convierten en ecologistas gracias al TIPNIS. Estas clases medias sin identidad con nuestro país, oportunistas por naturaleza, coyunturalistas y analfabetas funcionales respecto de nuestros problemas hoy son las defensoras de los pueblos indígenas del TIPNIS, y sacan otra vez ante su congénita inutilidad y creatividad intelectual, sus garras políticas y coyunturales para atacar al gobierno.
Hace un mes exactamente, al inicio de la marcha, advertí que la inoperancia de los q´aras que le rodean a Evo no resolverían este complejo asunto, porque sus mentalidades son las mismas de estos que atacan al gobierno; aunque izquierdistas son los mismos que bloquean sistemáticamente cualquier posibilidad de convivencia civilizada de nuestras culturas. Y el tiempo me dio la razón, en este corto tiempo. No se atendió oportunamente por la soberbia y pésima lectura de la realidad de estos grupitos camaleónicos de clase media. Estos t´ocperos de corbata demuestran otra vez su inutilidad en la conducción del estado, eso sí: les gusta el poder y el ejercicio del poder. Su entrenamiento es estricto en nuestras aulas universitarias, destruyendo a más no poder las posibilidades estatales de construcción de algo más de Estado. Asuntos que a estos burócratas no les interesan porque son sus intereses de clase fríamente calculados.
Estos ecologistas de moda se ponen la camiseta del TIPNIS; pero sus ciudades son un asco promiscuo lleno de basura cotidiana. Sus parques huelen a civilización desarrollista: sucia e hipócrita. Y estos ecologistas no se movilizan por ello, al parecer no tienen el olfato adecuado para cuidar su propio medio ambiente. A estos ambientalistas de moda les gustan los autos y cotidianamente destruyen el medio ambiente de sus ciudades. Nadie se hace responsable de semejante avasallamiento ambiental. Sus colegios y centros educativos están rodeados de suciedad y ni siquiera por sentido común, los animales lo hacen, realizan algún ejercicio de limpieza ambiental, al menos unas cuadras a la redonda. Les encanta la basura y la mugre citadina; pero son defensoras del TIPNIS, y de los pueblos indígenas. Oh sorpresa!!!
El oportunismo es el pan de cada día de estas clases medias inoperantes y antibolivianas. Con ese oportunismo clásico hoy se ponen la camiseta del TIPNIS; pero es para atacar en su dolor al gobierno, que muy a pesar de sus torpezas les ha quitado protagonismo político, y les ha dejado al margen de la mamadera del estado. Acostumbrados como estaban con todos los gobiernos de turno, de izquierda o derecha, a manguear y robar de las arcas del estado a nombre del desarrollo, hoy se ven marginados, sobre todo por sectores más populares que han tomado la batuta de las instituciones. Entonces su racismo se expresa en su conversión mágica hacia el ecologismo. Ni siquiera su impotencia les saca creatividad.

Extraviadas como siempre han estado, estas clases medias sin identidad con lo nuestro, en estas semanas encontraron un filón político para estrellarse en su impotencia contra el gobierno. Se convirtieron en defensoras de los derechos de nuestros hermanos del TIPNIS. De pronto, estas castas señoriales y racistas y pigmentocráticas son los defensores de la naturaleza y de los indígenas. Pero lo ridículo es que eso mismo les delata lo que son en esencia: sus ciudades mugres y contaminadas, sin movilizaciones para una convivencia más civilizada pues no les interesa un carajo. No les interesa su misma educación retrasada, retrógada, anti ambientalista humana y natural, racista y anti indígena, es decir anti boliviana. Y los q´aras de izquierda del gobierno les facilitaron la tarea, porque en su inutilidad e inoperancia estatal les dieron a sus cumpas de clase media la excusa que necesitaban para atacar al gobierno políticamente. Con la ayuda de sus medios de incomunicación se convierten en los baluartes de la ecología. Un cuento clásico y una novela típicamente colonial y republicana a varios colores racistas y oportunistas.
Cochabamba, 16 de Septiembre de 2011.

Carta abierta a Evo Morales

Señor

Evo Morales Ayma

Presidente Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia

Presente

De nuestra mayor consideración,

La VIII Marcha de los Pueblos Indígenas de tierras bajas –demandando el resguardo de sus derechos ante la propuesta de construcción de la carretera que atravesaría el Territorio Indígena del Parque Isiboro-Sécure– ha trascendido el plano de reivindicación sectorial para convertirse en una preocupación de diversos sectores de la población, por tratarse de un área protegida que a la vez es un territorio indígena originario, amparado por leyes nacionales y convenios internacionales vigentes.

Nuestra Constitución Política encomienda expresamente al Estado garantizar el ejercicio de las libertades y derechos individuales y colectivos, irrestricta e incondicionalmente, lo que incluye el derecho de la marcha indígena de continuar sin bloqueos ni acosos de ningún tipo. Por igual, quienes objetan las demandas y móviles de la movilización indígena tienen todo el derecho a expresarlo, pero ninguno a impedir su paso, y menos a ejercer violencia alguna en su contra.

En este contexto nos dirigimos a usted, la máxima autoridad del Estado Plurinacional de Bolivia, preocupados por el rumbo que está tomando este conflicto y ante la eventualidad de que se produzcan hostigamientos y hechos de violencia cuando la marcha indígena llegue a Yucumo. Estamos convencidos que es deber del Gobierno, de los indígenas, de aquellos que no están de acuerdo con la movilización, y de la sociedad en su conjunto realizar los mayores esfuerzos para evitar enfrentamientos que podrían tener graves consecuencias que dañarían nuestra convivencia pacífica y democrática.

Creemos que el diálogo amplio, franco y constructivo, es la vía para trascender el conflicto, en el que las partes reconozcan y respeten los derechos y necesidades de los otros y encuentren un punto de consenso con una visión humana y sostenible. Con voluntad se puede encontrar soluciones positivas, explorando nuevas opciones y alternativas que beneficien a los actores directamente involucrados y al conjunto del pueblo boliviano.

Los abajo firmantes ejerciendo nuestro derecho ciudadano deseamos aportar a la transformación pacífica del conflicto y estamos convencidos de que es necesario que todas las organizaciones y representaciones sociales debemos expresarnos y asumir iniciativas con ese objetivo. Este es precisamente el sentido de esta comunicación.

Saludamos a usted con la mayor consideración,

Waldo Albarracín, ex Defensor del Pueblo; Xavier Albó; Tonchi Antezana (cineasta y Premio Nacional de Cultura); Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia; Lupe Cajías; Fernando Calderón; Remberto Cárdenas; Amparo Carvajal, fundadora de la APDHB; Homero Carvalho Oliva; Germán Casassa Zapata; Daniel Castro, Asociación de Periodistas de Santa Cruz; Guillermo Dávalos Vela-Fundación SEPA; Cecilia Estrada Ponce, Fundación Tierra; Fundación UNIR Bolivia; Gabriela Ichazo Elcuaz; Instituto de Formación Femenina Integral (IFFI); Gregorio Iriarte; María Gamboa Secretaria Ejecutiva Federación Departamental de Trabajadores en Salud;.Arnaldo Lijerón, Presidente Sociedad Geográfica del Beni; Nicolasa Machaca, nominada para el Premio Nobel de la Paz 2005; Wilder Molina; Carlos Hugo Molina, director CEPAD; Movimiento Juventud y Agua; Juan Carlos Núñez-Director Fundación Jubileo; Gustavo Pedraza; Julio Prudencio; Álvaro Puente; Luis Rico Arancibia; Gustavo Rodriguez Ostria; René Julio Ribera Paniagua, Director de la Comisión de Pastoral Indígena del Vicariato del Beni; José Ros Izquierdo; Carmen Beatriz Ruiz Parada; Martin Salas Terán (Director Académico La Fábrica-Escuela de Cine); Isaac Sandoval Rodríguez; Carmen Dunia Sandoval; Guillermo Siles Paz; Carlos Soria Galvarro, periodista; Justa Suárez Vaca; Luis Tamo Cayuba, Corregidor del Cabildo Indigenal de Trinidad, 2011; Alicia Tejada Soruco; Andrés Tórrez, director del Instituto para la Democracia UCB; Roger Emilio Tuero; Joel Vargas Vía-Fundación Iniciativas Ciudadanas para el Cambio Democrático; Selva Libertad Velarde Hurtado de Ribera, Ex Representante Departamental de la Defensoría del Pueblo, Beni; Lorenzo Vare Chávez, ex-Corregidor del Cabildo Indigenal de Trinidad, 1990;Javier Velasco; Francesco Zaratti